viernes, 16 de enero de 2015

Y un día, llegó nuestro segundo regalo del cielo... CAMI

Buenas y santas querido Blog!! Hace muuuucho que no te actualizamos por obbbvias razones! Como padres primerizos nos costó bastante reacomodarnos pero aquí volvimos, con fuerzas renovadas y muchos nuevos aprendizajes.
Para empezar les queremos compartir la maravillosa historia de la llegada de Cami a nuestras vidas...

Parto de Cami
Teníamos FPP para el 22/08/2014. El martes 05/08 amanecí diciéndole al papá de Camila, Pablo, que había tenido las primeras contracciones con un poquito de dolor, pero que eran muy leves. Se lo conté como algo anecdótico, emocionada por empezar a sentir algo distinto que anunciaba que el gran momento estaba cerca J pero nada más... En mi primer parto tuve  18 hs de contracciones dolorosas, de las más leves a las más intensas obvio pero siempre ya en un estado de desconexión con el mundo real que me impedía comer o hacer cualquier otra cosa que no fuese pasar mis contracciones y concentrarme en mi bebé por nacer (Tomás en aquel momento) Cuento esto porque esta experiencia previa me engañó un poco para calcular los tiempos esta segunda vuelta J.
Pablo me preguntó si quería que se quede ya conmigo y le dije muy superada que no! Estos deben ser solo dolores de encaje con suerte “…andá tranquilo…”. De todos modos, durante la mañana la llamé a Cris Gimenez (nuestra amorosa obstetra) para contarle lo que estaba sintiendo por las dudas. Trabajé frente a la compu toda la mañana, sintiendo esporádicamente y sin ningún tipo de regularidad alguna que otra contracción con dolor… super tranqui el dolor digamos. Le fui contando esto a Pablo y a Cris. Cris me dijo que a la tarde vendría a casa a traerme la pile y de paso veía cómo andaba. Eso sí, me aclaró:  “si tenés un par de contracciones más dolorosas, llamame urgente porque se viene rápido seguramente por ser la segunda…” Pero para mi faltaba muuuucho todavía, hasta allí no creía haber comenzado el trabajo de parto sinceramente. El dolor era leve comparado siempre con mi primer parto por supuesto…
Preparé el almuerzo para Tomi y mi mamá  que justo venía ese día y le cuento a ella cuando llegó tipo 13 hs,  mientras almorzamos, que estaba con algunas contracciones tranqui… ya no tan tranqui como tempranito a la mañana quizás pero nada para alarmarse. A las 13.15, mi mamá me ve pasar una contracción y me dice “Querés que las controlemos?” Así lo hicimos y tuve una en ese momento, luego otra más o menos a los 7 minutos y la siguiente a los 10. Ya me dolía un poquito más pero seguía bastante conectada a mi parte racional digamos, aunque empezaba a sentir algunos cambias, algunas ganitas de retirarme y estar sola y tranquila apartada de Tomi que jugueteaba como de costumbre… ya empezaba a presentir que el gran momento estaba cerca J
Le dije a mi mamá que me iba a dar una ducha  y mientras subía la escalera le mandé un par de whatsapp a Pablo para avisarle lo que estaba ocurriendo y le dije, por primera vez “no se… si querés venite…” “…y avisale a Cris porfis”. Mientras me bañanaba pasé un par de contracciones más, más dolorosas y ya con lo que parecía esa misma regularidad de 7 minutos… no lo controlé estrictamente porque sinceramente ME EMBOLA estar pendiente del reloj en ese momento. Jajaja! Cuando salgo del baño ya estoy casi convencida que esto sí es el trabajo de parto pero que quizás para la noche o la madrugada podría estar naciendo Cami… Chequeo el celu en busca de la respuesta de Pablo y oh sorpresa, los mensajes no le habían llegado! Reinicio el teléfono tres veces para ver si se conectaba y nada…. Bajo en búsqueda del teléfono fijo y le digo a mi mamá desde la mitad de las escaleras “…me parece que ya no hay vuelta atrás… pasame el fijo que lo llamo a Pablo”. Lo llamé tres veces y las tres veces me dio el contestador!!! Mientras tanto, obviamente, yo seguía con las contracciones cada 6 o 7 minutos pero aumentando su intensidad muy rápidamente. Le devuelvo el teléfono a mi mamá y le digo que ella lo llame a Pablo “Por favorrrrr!” J Ella lo que hacía mientras tanto era entretener a Tomi, mi hijo de 3 añitos.  A esta altura eran más o menos las 14.15…
Subo las escaleras y me acomodo al lado de nuestra cama matrimonial arrodillada en el piso con los brazos sobre la cama, la panza colgando y la cabeza entre los brazos para pasar mi próxima contracción… un dolorrrrr que no podía explicar cómo era tan grande tan de golpe. Caminé como una gata en celo… pariendo vah! de una habitación a la otra diciéndole a mi hija “esperá a papá Cami por favor” (lo que significaba también: esperá a Cris!!) Tuve un par de contracciones donde sentí que me bajaba la presión y sentía que se me habrían las caderas por atrás digamos… ustedes me entienden J. Fui al baño, me mojé las muñecas con agua fresca, mojé la toalla de manos y me la pasé por el cuello… me abracé a la pileta y me puse de cuclillas para pasar una contracción… en una de esas poquitas contracciones que tuve, ya cuando se me estaba yendo una, siento “plop”, como si se explotara un globo entre mis piernas y caigo instintivamente en cuatro patas al suelo. Se rompió la bolsa supongo… solo había algo transparente en el suelo y un pequeñísimo coagulito de sangre en mi ropa interior que por las dudas aparté para mostrale a Cris cuando viniera “por las dudas”. Ahí me saqué toda la ropa, le grité a mi mamá, “Creo que rompí bolsa!” A lo que ella me respondió, “…bueno, quedate tranquila, es normal…” Lo que ella no sabía era lo intenso que esto se había tornado y que yo sentía que Cami estaba a punto de salir!!! Ya a esa altura estaba pasando las últimas contracciones sentadita en una puntita del inodoro (porque tenía sensación de hacer pis y caca todo el tiempo) con las piernas estiradas y gritando un sostenido y profundo “AHHHHHH….” Creo que tres o cuatro contracciones después de romper la bolsa, no más, nació Cami. No tuve que pujar para nada. En la última contracción salió su cabecita y allí mismo el cuerpo. La tomé en mis brazos, su cabecita apoyada en mi brazo izquierdo (posición en la que se queda dormida ahora cuando la acuno J), manotié dos toallones que estaban colgados allí en el baño y la tapé para darle calorcito. La miré una y mil veces queriendo corroborar que todo estuviera bien… que respirara, que tuviera buen color, que tuviera todas sus partecitas… al mismo tiempo que le repetía una y mil veces “… tranquila hija, tranquila…” Palabras que eran más para mi que para ella obvio J. Ella se veía super tranquila. Me miraba y miraba a su alrededor con carita de curiosidad muuuy tranquila. No se prendió a la teta todavía allí… yo quería e intentaba pero ella insistía en mirar a su alrededor y tomarse su tiempo para prenderse…
En este punto yo tenía todavía la placenta adentro y el cordón por supuesto nos mantenía conectadas. Lo único que pensaba era que quería que llegara mi compañero y Cris lo antes posible! Mi mamá subió a conocer a su nieta y Tomi a su hermana menor y de ambos recibí miradas dulces y palabras de amor y de aliento. Fue un verdadero placer tenerlos cerca en ese momento. Pablo llegó en 30 minutos y unos minutos más tarde llegó Cris. Yo seguía en la misma posición sin haber expulsado la placenta. Yo creo que instintivamente la retuve porque ya no sabía qué hacer y no quería hacer mucho más si la placenta salía… Cuando llegó Cris, me acompañaron al banquito con forma de herradura que habían preparado en mi dormitorio y allí me senté a esperar que saliera la placenta. De a poquito me fui tranquilizando, primero cuando llegó Pablo, luego cuando vino Cris, cuando revisó a Cami y estaba todo ok, cuando Pablo cortó el cordón, cuando ella se prendió a la teta… hasta que me relajé del todo y salió la placenta nomás. Como en nuestro parto anterior, Cris la revisó, revisó que estuviera todo completo, nos la mostró, vimos el famoso árbol de la vida que estuvo conectándonos a Cami y a mi por esos maravillosos nueve meses y nos preguntó si queríamos guardarla. Le dijimos que sí y hoy ya está enterrada en un canterito aquí en casa donde plantamos una plantita de salvia y dos enredaderas.

Cami ya tiene 4 meses y estoy agradecida a la vida, al universo, a Dios por ese maravilloso regalo que fue nuestro parto, su llegada a este mundo. No tengo palabras para expresar lo sublime de la experiencia pero quiero dejarla escrita para compartirla sobre todo con ella que conscientemente no se acordará cuando crezca. Para que esto la ayude a recordar su hermosa llegada a este mundo del modo que su mamá, su papá y ella eligieron y le de coraje para seguir eligiendo lo que quiera en esta vida J

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