Para empezar les queremos compartir la maravillosa historia de la llegada de Cami a nuestras vidas...
Parto de Cami
Teníamos
FPP para el 22/08/2014. El martes 05/08 amanecí diciéndole al papá de Camila,
Pablo, que había tenido las primeras contracciones con un poquito de dolor,
pero que eran muy leves. Se lo conté como algo anecdótico, emocionada por
empezar a sentir algo distinto que anunciaba que el gran momento estaba cerca J pero nada más... En mi primer parto tuve 18 hs de contracciones dolorosas, de las más
leves a las más intensas obvio pero siempre ya en un estado de desconexión con
el mundo real que me impedía comer o hacer cualquier otra cosa que no fuese
pasar mis contracciones y concentrarme en mi bebé por nacer (Tomás en aquel
momento) Cuento esto porque esta experiencia previa me engañó un poco para
calcular los tiempos esta segunda vuelta J.
Pablo
me preguntó si quería que se quede ya conmigo y le dije muy superada que no!
Estos deben ser solo dolores de encaje con suerte “…andá tranquilo…”. De todos
modos, durante la mañana la llamé a Cris Gimenez (nuestra amorosa obstetra)
para contarle lo que estaba sintiendo por las dudas. Trabajé frente a la compu
toda la mañana, sintiendo esporádicamente y sin ningún tipo de regularidad
alguna que otra contracción con dolor… super tranqui el dolor digamos. Le fui
contando esto a Pablo y a Cris. Cris me dijo que a la tarde vendría a casa a
traerme la pile y de paso veía cómo andaba. Eso sí, me aclaró: “si tenés un par de contracciones más
dolorosas, llamame urgente porque se viene rápido seguramente por ser la
segunda…” Pero para mi faltaba muuuucho todavía, hasta allí no creía haber
comenzado el trabajo de parto sinceramente. El dolor era leve comparado siempre
con mi primer parto por supuesto…
Preparé
el almuerzo para Tomi y mi mamá que
justo venía ese día y le cuento a ella cuando llegó tipo 13 hs, mientras almorzamos, que estaba con algunas
contracciones tranqui… ya no tan tranqui como tempranito a la mañana quizás
pero nada para alarmarse. A las 13.15, mi mamá me ve pasar una contracción y me
dice “Querés que las controlemos?” Así lo hicimos y tuve una en ese momento,
luego otra más o menos a los 7 minutos y la siguiente a los 10. Ya me dolía un
poquito más pero seguía bastante conectada a mi parte racional digamos, aunque
empezaba a sentir algunos cambias, algunas ganitas de retirarme y estar sola y
tranquila apartada de Tomi que jugueteaba como de costumbre… ya empezaba a
presentir que el gran momento estaba cerca J
Le
dije a mi mamá que me iba a dar una ducha
y mientras subía la escalera le mandé un par de whatsapp a Pablo para
avisarle lo que estaba ocurriendo y le dije, por primera vez “no se… si querés
venite…” “…y avisale a Cris porfis”. Mientras me bañanaba pasé un par de
contracciones más, más dolorosas y ya con lo que parecía esa misma regularidad
de 7 minutos… no lo controlé estrictamente porque sinceramente ME EMBOLA estar
pendiente del reloj en ese momento. Jajaja! Cuando salgo del baño ya estoy casi
convencida que esto sí es el trabajo de parto pero que quizás para la noche o
la madrugada podría estar naciendo Cami… Chequeo el celu en busca de la
respuesta de Pablo y oh sorpresa, los mensajes no le habían llegado! Reinicio
el teléfono tres veces para ver si se conectaba y nada…. Bajo en búsqueda del
teléfono fijo y le digo a mi mamá desde la mitad de las escaleras “…me parece
que ya no hay vuelta atrás… pasame el fijo que lo llamo a Pablo”. Lo llamé tres
veces y las tres veces me dio el contestador!!! Mientras tanto, obviamente, yo
seguía con las contracciones cada 6 o 7 minutos pero aumentando su intensidad
muy rápidamente. Le devuelvo el teléfono a mi mamá y le digo que ella lo llame
a Pablo “Por favorrrrr!” J Ella
lo que hacía mientras tanto era entretener a Tomi, mi hijo de 3 añitos. A esta altura eran más o menos las 14.15…
Subo
las escaleras y me acomodo al lado de nuestra cama matrimonial arrodillada en
el piso con los brazos sobre la cama, la panza colgando y la cabeza entre los
brazos para pasar mi próxima contracción… un dolorrrrr que no podía explicar
cómo era tan grande tan de golpe. Caminé como una gata en celo… pariendo vah!
de una habitación a la otra diciéndole a mi hija “esperá a papá Cami por favor”
(lo que significaba también: esperá a Cris!!) Tuve un par de contracciones
donde sentí que me bajaba la presión y sentía que se me habrían las caderas por
atrás digamos… ustedes me entienden J. Fui
al baño, me mojé las muñecas con agua fresca, mojé la toalla de manos y me la pasé
por el cuello… me abracé a la pileta y me puse de cuclillas para pasar una
contracción… en una de esas poquitas contracciones que tuve, ya cuando se me
estaba yendo una, siento “plop”, como si se explotara un globo entre mis
piernas y caigo instintivamente en cuatro patas al suelo. Se rompió la bolsa
supongo… solo había algo transparente en el suelo y un pequeñísimo coagulito de
sangre en mi ropa interior que por las dudas aparté para mostrale a Cris cuando
viniera “por las dudas”. Ahí me saqué toda la ropa, le grité a mi mamá, “Creo
que rompí bolsa!” A lo que ella me respondió, “…bueno, quedate tranquila, es
normal…” Lo que ella no sabía era lo intenso que esto se había tornado y que yo
sentía que Cami estaba a punto de salir!!! Ya a esa altura estaba pasando las
últimas contracciones sentadita en una puntita del inodoro (porque tenía
sensación de hacer pis y caca todo el tiempo) con las piernas estiradas y
gritando un sostenido y profundo “AHHHHHH….” Creo que tres o cuatro
contracciones después de romper la bolsa, no más, nació Cami. No tuve que pujar
para nada. En la última contracción salió su cabecita y allí mismo el cuerpo.
La tomé en mis brazos, su cabecita apoyada en mi brazo izquierdo (posición en
la que se queda dormida ahora cuando la acuno J),
manotié dos toallones que estaban colgados allí en el baño y la tapé para darle
calorcito. La miré una y mil veces queriendo corroborar que todo estuviera
bien… que respirara, que tuviera buen color, que tuviera todas sus partecitas…
al mismo tiempo que le repetía una y mil veces “… tranquila hija, tranquila…”
Palabras que eran más para mi que para ella obvio J. Ella se veía super tranquila. Me miraba y
miraba a su alrededor con carita de curiosidad muuuy tranquila. No se prendió a
la teta todavía allí… yo quería e intentaba pero ella insistía en mirar a su
alrededor y tomarse su tiempo para prenderse…
En
este punto yo tenía todavía la placenta adentro y el cordón por supuesto nos
mantenía conectadas. Lo único que pensaba era que quería que llegara mi compañero
y Cris lo antes posible! Mi mamá subió a conocer a su nieta y Tomi a su hermana
menor y de ambos recibí miradas dulces y palabras de amor y de aliento. Fue un
verdadero placer tenerlos cerca en ese momento. Pablo llegó en 30 minutos y
unos minutos más tarde llegó Cris. Yo seguía en la misma posición sin haber
expulsado la placenta. Yo creo que instintivamente la retuve porque ya no sabía
qué hacer y no quería hacer mucho más si la placenta salía… Cuando llegó Cris,
me acompañaron al banquito con forma de herradura que habían preparado en mi
dormitorio y allí me senté a esperar que saliera la placenta. De a poquito me
fui tranquilizando, primero cuando llegó Pablo, luego cuando vino Cris, cuando revisó
a Cami y estaba todo ok, cuando Pablo cortó el cordón, cuando ella se prendió a
la teta… hasta que me relajé del todo y salió la placenta nomás. Como en
nuestro parto anterior, Cris la revisó, revisó que estuviera todo completo, nos
la mostró, vimos el famoso árbol de la vida que estuvo conectándonos a Cami y a
mi por esos maravillosos nueve meses y nos preguntó si queríamos guardarla. Le
dijimos que sí y hoy ya está enterrada en un canterito aquí en casa donde
plantamos una plantita de salvia y dos enredaderas.
Cami
ya tiene 4 meses y estoy agradecida a la vida, al universo, a Dios por ese
maravilloso regalo que fue nuestro parto, su llegada a este mundo. No tengo
palabras para expresar lo sublime de la experiencia pero quiero dejarla escrita
para compartirla sobre todo con ella que conscientemente no se acordará cuando
crezca. Para que esto la ayude a recordar su hermosa llegada a este mundo del
modo que su mamá, su papá y ella eligieron y le de coraje para seguir eligiendo
lo que quiera en esta vida J
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